domingo, 1 de diciembre de 2013

Paracaidismo

El descenso con paracaídas fue una experiencia que viví en mi 14 cumpleaños. Era una de las cosas que quería hacer al menos una vez en mi vida, y la verdad es que la experiencia llegó antes de lo que yo había planeado.


  

Antes de saltar pasé por distintas fases de miedo. El primer gran momento de miedo se produjo cuando tenía que firmar un documento en el que quitaba toda la responsabilidad a la empresa en caso de que sufriera algún daño tal como quedarme inválida.  Aunque es algo que no ocurre con frecuencia existe una mínima posibilidad, que al fin y al cabo es la misma posibilidad que existe al caminar por la calle, pero el tener que firmar algo así, realmente me asustaba.  


Sin embargo, antes de subir a la avioneta que iba ascender hasta una altura de 4000 metros, me encontré con una mujer que acababa de descender desde esa misma altura con el paracaídas. En seguida le pregunté que qué le había parecido la experiencia y si la volvería a repetir. Ella me contestó sin pensárselo dos veces que sí, sin duda. Lo que me dijo no fue mucho, pero su expresión facial y sus palabras contextualizadas en su situación, pues era una mujer que sufría de cáncer y a la que le quedaban pocos meses de vida, decían mucho más de lo que textualmente expresó. A pesar de este encuentro emotivo y de la pequeña inyección de adrenalina que ya había supuesto para mí, mi cuerpo seguía expresando el miedo que mi mente ocultaba tras las ganas de saltar. Una pena que las fotos que lo demuestran me den demasiada vergüenza como para publicarlas, pues en este caso es muy cierto que una imagen vale más que mil palabras.


Finalmente llegó el momento de saltar. En este momento se suceden dos sensaciones paralelas, por una parte, la física y por otra la emocional. Respecto a la física decir que es como si todos los órganos del interior del cuerpo humano intentarán salir por la boca (exagerando un poco). Sin embargo a esta impresión, que así descrita suena bastante desagradable, le acompaña una emoción mucho más placentera. El sentirse un ser totalmente libre en la inmensidad del mundo que por un momento se encuentra a tus pies, pudiendo desahogar y descargar toda la adrenalina cabida en un cuerpo.


Quería poner estas fotos, porque expresan claramente esa sensación de libertad tan deseada por el ser humano, ese sueño de alejarse por un momento del mundo y sobrevolarlo, apreciando la inmensidad del mismo. Sin duda, una experiencia que recomiendo a todo aquel que no sufra de vértigo.

domingo, 17 de noviembre de 2013

The Stone Roses y Pollock

The Stone Roses es un grupo británico surgido en Mánchester en los años 80, formado por Ian Brown , cantante , John Squire, guitarrista y posiblemente el componente más carismático y reverenciado de la banda, Reni, batería y  que transformó su gorro dominguero en una de las características del grupo y por último Mani Mountfield, bajista y que venía a ser el “buen rollito” de la banda.


Es uno de los grupos que más representativos del movimiento Madchester (escena musical alternativa que se desarrolló en MánchesterReino Unido, a finales de los años 1980 y principios de los 90) y  que influyó a bandas de la escena Britpop en los años 90.








La música de la banda, al igual que sus portadas, está cargada de simbolismo.

La obsesión con la obra del pintor Jackson Pollock, perteneciente al expresionismo abstracto, de John Squire, hizo que quisiera  trasladar la técnica de éste a todo lo referente con el diseño de los Stone Roses creando esa característica y reverenciada estética de los singles y maxis del grupo.
Podemos afirmar que las portadas de The Stone Roses  pueden considerarse casi como una copia de las obras de Jackson Pollock, con sus salpicaduras de pintura, aparentemente lanzada al azar sobre el lienzo (Action Painting) pero que en realidad contiene su parte de reflexión, no para darle significación a la obra, sino para la simple armonía del cuadro, que más tarde se reflejaría en portada.

Cuadro de Pollock llamado "Lavender Mist"
En cuanto a las portadas, el expresionismo da la mejor forma de soltarse al que pinta, la mejor manera de transmitir aquello que siente. Por otra, la abstracción puede facilitar al espectador la labor de adaptar esa expresión a sí mismo, a su propia forma de sentir, de pensar, sin necesidad de atenerse a una figuración dada por el artista. A este respecto se establece una conexión máxima con aquel que escucha el disco: se transmite mediante la música, la lírica y la imagen, y, además, con una imagen muy libre de interpretación, a excepción de detalles como los limones, o los colores de la bandera del Reino Unido que añadió John.

Poratada del primer disco de The Stone Roses
 La idea de añadir rodajas de limón le vino a Squire de la inspiración de un agitador del Mayo del 68 francés que siempre llevaba un limón en el bolsillo, ya que al aspirarlo anulaba los efectos de los gases lacrimógenos empleando por la policía para disolver manifestaciones. Era un particular símbolo de resistencia trasladado a la portada del disco.

Imágenes de diferentes sencillos de la banda

Aquí os dejo una canción de este mítico grupo, que a mí personalmente me encanta.




jueves, 31 de octubre de 2013

Visita fugaz a Escocia


Esta imagen corresponde a las Fairy pools (lago de hadas) situadas en la isla de Skye, en Escocia. Se trata de una serie de remansos de agua que se encuentran en medio de una extensa pradera. Yo tuve la oportunidad de bañarme en ellas, pues aunque el agua estaba realmente helada, el tiempo acompañaba, en un lugar en el que no suele hacerlo. Lo mejor fue la sensación de paz que suponía estar allí, disfrutando de la naturaleza y del paisaje que ofrece la misma. 
El color verde del paisaje era una constante durante todo el viaje a Escocia, incluso en las grandes ciudades se mantiene.


Esta es una foto del Barrio de Dean Village, en Edimburgo, un barrio no muy frecuentado por turistas, y muy recomendable, al igual del resto de la ciudad. Lo que más me gustó de Edimburgo es el ambiente que se respira en sus calles, con actividades culturales en cualquier esquina, sobretodo música, y más concretamente música celta, la cual personalmente me gusta mucho. Por las noches, lo extraño era encontrar un bar o restaurante en el que no hubiera música en directo, cosa de la que creo que deberían aprender muchas ciudades, pues el beneficio que se obtiene por parte de hosteleros, músicos, y espectadores es mutuo.

Creo que como conclusión queda una recomendación por mi parte, de una visita a Escocia.

miércoles, 30 de octubre de 2013

Paisaje del pueblo de Calles



Hace unas semanas fui a pasar el día al pueblo de Calles, situado en el interior de Valencia. Allí pude hacer esta fotografía, un paisaje. La verdad es que me llamó la atención porque gracias a la luz los colores parecen más vivos y hace que la foto sea más atractiva. Me gustó mucho cómo se podía componer la foto, con la montaña en último plano, los árboles a un nivel intermedio y delante el lago, en el que se reflejan vagamente las formas que dibujan los árboles que están detrás. Además, se puede observar cómo algunos árboles ya van tomando un color amarillento típico del otoño y cómo otros siguen con sus hojas verdes por ser árboles de hoja perenne. Gracias a los árboles caducos la foto adquiere un toque otoñal también debido a sus hojas que se han ido cayendo al lago.

martes, 29 de octubre de 2013


"Una imagen vale más que mil palabras" ...Y mi cara lo dice todo.
He escogido esta foto para comentarla porque el momento que inmortaliza fue MUY ESPECIAL para mi.
Este día corresponde con la inauguración de la primera (y única) exposición pictórica en la que he participado como "artista" y el autor de la foto es mi padre.
En la fotografía aparezco en primer plano y detrás de mí,mi aportación a la exposición, un óleo sobre lienzo de aproximadamente 1'5 metros de alto que mezcla retrato y bodegón.
Pintar ese camisón de tela semitransparente que deja entre ver las carnes de la muchacha y el mantel de puntilla de la mesita que aparece junto a ella, fue con lo que más disfruté sin duda alguna.
El cuadro está inspirado en una obra de Revello de Toro, pintor malagueño al que adoro y que descubrí gracias a mi profesora de pintura Antonia, una mujer entrañable de pelo blanco y a la que adoro aun más.

PD: Os dejo el enlace del Museo Revello de Toro, por si os apetece echarle un vistazo a sus pinturas, merece la pena.







Para las dos fotografías he elegido dos retratos realizados por mi madre, Cristina Juanes porque realmente es una artista.
Dos retratos de niñas en campos de refugiados por la guerra en su país en el que muestra su sufrimiento que son la mirada penetrante nos conmueve y nos transmite su sentimiento de dolor. Además muestra su revelación contra su situación.
En los dos casos consta de una figura central.
En el primer cuadro la figura es una niña brasileña, retrato de busto. Aunque la primera impresión parece que el cuadro sea monocromo cuando te acercas
tiene toda variedad de colores, debido al desamparo los colores no pueden ser más vivos.





El tono del rostro es apagado, cetrino y los ojos son de color verdoso con un destello de tristeza. En cuanto a su vestimenta está tratada de diferente manera pero siguiendo con una gran variedad de colores pero con menor detalle para que el espectador se centre
en su rostro y más concretamente en su mirada.



El segundo cuadro representa a una niña afgana que se revela ante su cultura portando libros y apuntes de estudio. Ha conseguido su objetivo, es feliz.
Colores más vivos debido a su situación y mirada muy expresiva. 


La luz es muy representativa en esta obra, centrada en los libros, la cara y el velo que es la parte central de la obra.
Ambas obras sobre fondo negro realza más para poner el acento en la figura.

Walking with Lou Reed